Blog del Narco
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Cárteles de la droga se disputan violentamente la "plaza" de Tlaquepaque

- marzo 13, 2018
Jalisco. Tlaquepaque, también es conocido como Villa Alfarera, y ha sido señalado por la Fiscalía local como uno de los municipios donde la disputa entre células delictivas por el control de la metrópoli se ha acentuado.

En 2016, Tlaquepaque ya era el cuarto municipio más violento de Jalisco, superado por Guadalajara, con 206 asesinatos; Zapopan, con 157; y Tlajomulco, con 132; sin embargo, para 2017 se convirtió en el tercer municipio más violento, solo después de Guadalajara, que suma 266 homicidios dolosos, y Zapopan, con 209.

En el caso específico de Tlaquepaque, el incremento de los asesinatos fue de 35.5 por ciento, ya que de los 118 asesinatos registrados en 2016, se llegó a 160 en 2017.

En este municipio jalisciense a partir de los 15 años de edad se da el mayor abandono escolar, cifra que coincide con la edad promedio de consumo de drogas ilícitas por primera vez, según revela el Centro de Integración Juvenil (CIJ) Tlaquepaque.

Los jóvenes pandilleros encuentran una opción laboral en las filas del narcotráfico que ni el gobierno ni la iniciativa privada les ofrece.

Los cárteles de la droga se disputan la distribución de narcóticos en la Zona Metropolitana, y Tlaquepaque no está exento de esta guerra.

Según registros de la PGR, algunas colonias como Miravalle, del municipio de Tlaquepaque, estarían controladas por el grupo delictivo de La Resistencia.

De hecho, se tienen registros de que La Resistencia también opera la distribución de drogas de colonias como Nueva Santa María, según lo dio a conocer el propio procurador del estado, Tomás Coronado Olmos, a finales de 2011.

A La Resistencia se le atribuyen actividades de extorsión entre narcomenudistas, en las que se les exige la distribución exclusiva de su producto.

Esta organización, que empezó a desintegrarse con la caída de su líder, El Molcas, se conforma por células de tres diferentes cárteles: El Milenio, La Familia y El del Golfo.

Ante la preocupante situación que se vive en el Municipio de Tlaquepaque, el domingo pasado se dio el desarme de la Policía Municipal, debido a la sospecha de una gran influencia e infiltraciones de miembros del crimen organizado entre el cuerpo policiaco.

Tras el desarme de la corporación municipal, que consta de 734 elementos, y en el que también participó la Procuraduría General de la República (PGR) y la Policía Federal (PF), los oficiales fueron remitidos a la academia estatal para su investigación y evaluación.

Esta acción del Gobierno estatal se da justo después de que el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz fuera cuestionado por las declaraciones que dio el 7 de marzo, y que se interpretaron como una rendición ante la ola de violencia en Jalisco.
 

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